Quería acercarme a ti para confesarte lo que pienso sobre tu persona y no encontré forma más bella de detallarlo que por medio de éste escrito, aun cuando tengo la incertidumbre si lo leerás o no; sé que muchos se sentirán identificados con mi parecer.

Primero que todo, quiero partir dándote las gracias por muchas cosas y una de ellas es, por llegar a Colo-Colo y darme una luz de esperanza. Cuando lo que se aprecia es a un equipo totalmente desmotivado y desesperado, tú deslumbras tratando  de entregarte por completo cubriendo a aquellos jugadores que no lo están haciendo, sea cual sea el motivo.

Como puedes ver, en el club se sienten fuertes los malos entendidos y las horribles gestiones por parte del cuerpo técnico y de Blanco y Negro SA, que a su vez repercute en ustedes los jugadores, nosotros los hinchas y en los resultados, dañando a un equipo que por años (91) ha sido el mejor de Chile… Equipo que ha brindado al país en más de una oportunidad alegrías inolvidables como también, lugar de donde han nacido grandes estrellas que hoy juegan por todo el mundo. Pese a toda esta situación engorrosa, estuviste siempre consciente de que llegaste a un club donde pocos te conocían (me incluyo) y, que tus seguidores en un inicio eran únicamente tu familia. Fuiste tú, quien logró en tan poco tiempo,re encantarnos con la camiseta en uno los momentos más tenso del albo.

Es que te has ganado el corazón de cada hincha por tu forma de mojar esta camiseta que lleva años buscando personas que demuestren empuje y coraje (como dice nuestro himno). Y tú, sin mayor conocimiento y con una humildad tan destacable, nos demostraste no con palabras si no que con HECHOS, lo que es querer el fútbol y lo que es sentir el peso de ser de un club, del cual déjame decir, te has ganado poco a poco un lugar en esta hermosa familia llamada Colo-Colo.

Nos has entregado esa gota de alegría en medio del desastre que nos está tratando de matar.

Aún recuerdo aquel partido, jueves 14/04, día de lluvia, partido eliminatorio para octavos de final del Campeonato Copa Libertadores 2016, último partido y último chance frente a Independiente del Valle para avanzar, donde un hombre siendo participante de la línea defensiva, entregó su corazón en la cancha y como tal, buscaba muchas opciones de encontrar el gol para el albo. Se desenvolvió por toda la cancha siendo defensa, contención, y ofensiva. Sobrepasó el trabajo de 3 o 4 jugadores juntos de manera sorprendente, para tratar de lograr “algo”. Aunque se empató, resultado que nos dejó fuera, yo rescato a este tipo. Ese hombre: ERAS TÚ.

No puedo olvidar como al culmine del cotejo, te quedaste en la cancha con los brazos caídos y transmitías tu palpable frustración. Pudiste conectar con el sentimiento de todos los hinchas que estuvimos viendo el partido. Te dolió ese resultado, tal cual como a nosotros y eso nunca se olvida ¿Por qué? Porque sabemos que querías lograr algo: “darnos una alegría”. Pude sentir tu frustración y me dolió tanto ver cómo te tapabas los ojos no creyendo la situación. Y aun así, viviendo latente esta situación, tu reacción fue levantarse y no decaíste al hacerlo, al contrario, fuiste valiente y seguiste adelante, con la frente en alto en los encuentros siguientes, cosa de la que todos nos dimos cuenta… Y para mí la verdad, más que los resultados espero eso, que gente con la misma pasión pueda llegar a Colo-Colo y entregarse como tú lo has podido hacer.

Muchas gracias por llegar y sentirte parte del club y del equipo. Gracias por darnos a los hinchas tu entrega, que ha tocado el alma colocolina de muchos.

Ya resultarán las cosas y podremos celebrar juntos, mientras tanto, te doy la bienvenida a la hermosa pasión que nos inunda y llena al corazón, que al parecer ya corre por tus venas.

Para amar ésta camiseta, no hay que nacer con ella, hay que sentirla”… y tú ya lo has hecho.

Atte.
Una simple hincha enamorada de Colo-Colo.

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